Hasta ahora, las prohibiciones y/o restricciones a las apuestas deportivas por internet -que se han convertido en uno de los ‘poderes fácticos’ del deporte moderno por el ingente volumen económico que movilizan– era cosa de países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Qatar o Irán, por su tradición islámica y algunos estados de India o China y Corea del Norte.

