Luis Rubiales, una personalidad siempre al borde del precipicio
Fuente: El País Original en elpais.com
Pocos días después del beso, cuando todo el planeta hablaba de él y en España solo se hablaba de él, Luis Rubiales preguntó a un colaborador experto en campañas de prensa: “¿Y esto cuánto va a durar?” El aún presidente de la Real Federación Española de fútbol estaba convencido entonces de que la cosa no era para tanto, de que la marea creciente que amenazaba con ahogarle remitiría por sí sola y de que la vida, su privilegiada vida de dirigente poderoso y millonario, volvería a ser lo que era antes de besar a Jenni Hermoso. Un par de días después de esa llamada, el sábado 19 de agosto, en la asamblea de la Federación, Rubiales, delante de sus padres y de sus hijas, proclamaba hasta cinco veces que no pensaba dimitir porque consideraba que su acto no lo merecía. Finalmente, presentó su renuncia la tarde del domingo 11 de septiembre por medio de un comunicado, tres semanas después del partido entre las selecciones femeninas de España e Inglaterra. En la posterior entrevista con el periodista británico Piers Morgan -una de las dos que ha concedido hasta el momento por Rubiales- el ex dirigente del fútbol español aseguraba que cometió “un error” pero matizaba que fue un acto mutuo. Es decir: se disculpaba, pero no del todo. Colaboradores de Rubiales, personas que trabajan o han trabajado con él, aseguran que el expresidente de la Federación Española de Fútbol sigue sin ser consciente de la importancia de lo que hizo. “Es una persona machista, pero no lo sabe, como tantos otros”, resume una mujer que hace años trabajaba con él en la Federación.