El Barça cayó en la Supercopa, todavía verde por la novedad del proyecto, con Grimau en el banquillo y sin el faro Mirotic porque quería más dinero y acabó en Milán, sustituido con un Willy Hernangómez que venía para ensamblarse bajo el aro, pero que perdió el pulso ante el impertérrito Vesely. También cayó el equipo en la Copa frente al Madrid en la final, incapaz de decir la suya en el último cuarto, más allá de las protestas del técnico; y descarriló en los playoffs de la Euroliga en el quinto envite ante el Olympiacos, adiós a la Final Four y luminoso amenazante de pasar una temporada en blanco, refugiado ahora el Barça en los playoffs de la Liga Endesa tras concluir el curso en tercera posición. Tras superar al Lenovo Tenerife por la vía rápida, puede también cerrar el curso en las semifinales, toda vez que pierde por 2 a 0 ante el Real Madrid. Capaz de lo mejor y de lo peor, en cualquier caso, desde el Palau sueñan con la gesta. Pero si dependen de los tiros libres en los momentos calientes, van apañados.

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