El gol de Rüdiger ante la Roma tuvo un significado especial para Mourinho. Además de culminar una noche de remontada, permitió al Madrid alcanzar los 500 tantos con el técnico portugués en el banquillo blanco. Una cifra redonda que pone en valor su capacidad goleadora y que abre la puerta a un nuevo reto: seguir mejorando un ataque que, pese a sus números, todavía tiene mucho margen de crecimiento.

