Rijeka fue testigo de la goleada endosada a Croacia por parte de Inglaterra. La más abultada de su historia. Luka Modric, que volvía a la titularidad tras descansar ante España, lo vivió en primera persona… y no se mordió la lengua.


Rijeka fue testigo de la goleada endosada a Croacia por parte de Inglaterra. La más abultada de su historia. Luka Modric, que volvía a la titularidad tras descansar ante España, lo vivió en primera persona… y no se mordió la lengua.