El año pasado funcionó una receta casi perfecta en cualquier equipo: un portero solvente y una delantera eficaz. Un Marc-André ter Stegen y un Robert Lewandowski en su mejor versión que fueron definitivos ambos en la consecución de LaLiga la temporada pasada. Tras el último partido contra el Atlético de Madrid, hay un atisbo de semejanza. El delantero polaco fue verdugo, anotó un gol y repartió dos asistencias, partícipe en los tres goles que le valieron ser el MVP del partido. No solo eso: se convirtió en el primer jugador que participa en al menos tres goles en un partido de Liga en el feudo rojiblanco desde que lo lograse Cristiano Ronaldo en noviembre de 2016. Y Ter Stegen, mostrando tranquilidad y seguridad bajo los palos, logró alcanzar el cuarto partido consecutivo de Liga sin encajar un gol —403 minutos imbatido en la competición doméstica—, algo que no sucedía desde abril del año pasado. Con el resultado ante el equipo de Simeone, el FC Barcelona consiguió arrebatarle al Girona la segunda plaza liguera, y la moral del equipo siguió en ascenso tras la victoria ante el Nápoles y el pase a cuartos de final de la Champions.

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