Lamentos, reconocimientos a España y un saludo robado a Infantino
Fuente: El País Original en elpais.com
La futbolista que se quejó con amargura de que no es posible comprar su camiseta se llevó el galardón a la mejor guardameta del Mundial. Mary Earps tiene agallas, las suficientes como para denunciar que la poderosa multinacional que viste a la selección inglesa decidió que no resultaba rentable comercializar su camiseta. Ahora los directivos de Nike tienen sobre la mesa más de 50.000 firmas que se lo reclaman. Como tantas otras mujeres, empezó a jugar entre hombres. Ya entonces callaba bocas: la primera vez que se puso bajo palos en un partido federado detuvo un penalti. Este domingo detuvo uno en un Mundial.