Siendo terrible, que lo es (y así se ha denunciado y se seguirá denunciando), lo del fútbol ya parece casi lo de menos. No deja de resultar curioso que los radicales del Levante y Sevilla se molieran a palos el mismo día en que a cientos de kilómetros, pongamos que hablo de Madrid, un nutrido grupo de adolescentes ni siquiera necesitaba estética ultra alguna para, con el insulto y el desprecio por bandera, que no las que llevaban al cuello, increpar a los que acumulan dos semanas acampados en Sol para, conviene recordarlo por mucho que se puedan discutir fondo y forma, canalizar la indignación popular por la crisis de la vivienda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *