¿La traición de Ricardo Gareca?
Fuente: El País Original en elpais.com
En siete años y medio, como ilustre habitante del Perú, a Ricardo Gareca le construyeron una estatua; dos padres bautizaron a sus hijos con su apellido como nombre de pila; lo perfilaron en un arsenal de libros y no pocas películas; le otorgaron un Documento Nacional de Identidad simbólico, distinguiéndolo como un “peruano de corazón”; y su popularidad rondó el 100% de aceptación en un país donde los presidentes son tan queridos que los jalonean de los cabellos o acaban en prisión.