La subida a Pike fue un Alpe d’Huez en miniatura
Fuente: El País Original en elpais.com
La frase que más se escuchaba el viernes por Bilbao, sonaba apocalíptica. Se repetía entre amigos, entre conocidos; se oía en los pasos de peatones: “Mañana nos vamos a pique”. Pero no era el augurio de una catástrofe, ni mucho menos, salvo para quienes viven ajenos al paso del Tour. Porque ese pique solo era un homófono de Pike. En realidad, los que lo decían, se iban a Pike, esa pared de dos kilómetros, a poca distancia del centro de Bilbao, que se convirtió en un Alpe d’Huez en miniatura.