Como si esa condición de alemán que se invoca para intentar explicarle tuviera la capacidad de moldear el destino, Toni Kroos deja este sábado el Real Madrid cumpliendo lo que se había propuesto (hacerlo en alto). Y algo más, algo fuera del alcance de cualquiera, retrocediendo de algún modo en el tiempo para deshacer una calamidad del pasado. Kroos ganó su primera Champions en 2013 con el Bayern, pero una lesión le impidió jugar la final contra el Borussia Dortmund en Wembley. Y aquí está, en su última noche como madridista, la número 465, de nuevo en Wembley, en otra final de la Champions, otra vez contra el Borussia Dortmund, en el que apenas resisten Hummels y Reus, que también dejará su club al terminar el encuentro.

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