Conducir por una carretera y encontrarse con una rotonda es algo habitual. Hacerlo bajo el océano, rodeado de roca y luces de colores, es una experiencia mucho menos común. En las islas Feroe, un archipiélago del Atlántico Norte perteneciente al Reino de Dinamarca, existe una infraestructura que combina ingeniería y arte en un mismo espacio. Se trata de la conocida como “rotonda medusa”, situada en el interior del Eysturoyartunnilin, un túnel submarino de 11,2 kilómetros inaugurado en diciembre de 2020.

