Una fuga compuesta por un puñado de siete corredores que buscaban pasar primero por el <strong>sprint intermedio</strong> que había en el <strong>kilómetro 47</strong> de la décima etapa del Tour de Francia. Una etapa llana total y con sólo un sprint intermedio en los 187 kilómetros que unían Orléans con Saint Amand Montrond. Después de esta bonita lucha por el sprint intermedio en la que llegaron <strong>Kobe Goossens</strong> (Intermarché) y <strong>Harm Vanhoucke</strong> (Lotto), primero y segundo respectivamente en el sprint, por delante de un pelotón lanzado con <strong>Jasper Philipsen</strong> (Alpecin) mojando la oreja al maillot verde <strong>Biniam Girmay</strong> (Intermarché), después esto, nada hasta la lucha de trenos del sprint final. Nada. 140 kilómetros con el pelotón en bloque, dando una sensación de paseo al espectador, durante más tres horas de nulo espectáculo como antídoto para la siesta. Imposible. Mucho mérito de<strong> Perico Delgado y Carlos de Andrés</strong>, que deben preparar mil y un temas para rellenar espacio en Teledeporte. <strong>Ninguna escapada en busca de la victoria de etapa. </strong>. <strong>Y algo ha cambiado, no siempre fue así. </strong>

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