La selección española se ha ganado en la cancha la admiración del aficionado y de la crítica periodística que viven pendientes de la Eurocopa. Tiene su mérito porque no figuraba en el cartel de promoción del torneo y sobre sus aspiraciones había serias dudas, incluso en España. Las expectativas eran menores por la ausencia de figuras y por los desencuentros vividos en los últimos campeonatos, especialmente en la Copa del Mundo, eliminada como quedó en las últimas ediciones ante Rusia y Marruecos. Tal era el escepticismo que, si se reparó en sus partidos iniciales ante Croacia e Italia y después contra Albania, fue por la incertidumbre, una circunstancia que acabó por ser una ventaja porque desde la dificultad planteada por la calidad de los adversarios se descubrió a un equipo español que jugaba muy bien al fútbol, mucho mejor por ejemplo que Francia e Inglaterra y puede que Alemania.

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