La larga y tortuosa lucha de las deportistas
Fuente: El País Original en elpais.com
“¡Yo acuso!...”. El aluvión de la opinión publicada y no publicada sobre el caso Rubiales, se ha alineado con el titular del célebre artículo de Émile Zola en 1898. Se presumía la oleada de opiniones acusatorias después de lo sucedido en el palco (por mis cojones), en el césped (jugadora al hombro) y en el podio del Olímpico de Sídney (el beso en los labios a Hermoso), también en la entrevista a Rubiales aquel mismo domingo en la Cope, en su vídeo-sainete exculpatorio y en su cierre de filas durante la Asamblea de la Federación.