‘La huella de Toni’, el documental que rescata a Gobbi, una leyenda del alpinismo
Fuente: El País Original en elpais.com
El día que Toni Gobbi murió, quedó prohibido mencionar su nombre en Courmayeur, la localidad que custodia el acceso al Mont Blanc desde Italia. No fue un asunto oficial, no hubo un bando municipal que impusiese tal silencio. Fue una consecuencia emocional, el dolor, la incredulidad de la pérdida, un agujero que desterró de las conversaciones el nombre y apellido del guía de montaña más querido, carismático y revolucionario que el pueblo había conocido. Para no tener que soportar la herida abierta de su pérdida, todos fingieron que un mal sueño se lo había llevado. El nieto de Toni Gobbi, Oliviero Gobbi, no llegó a conocerlo, y su figura siempre fue fantasmagórica: ni su padre, ni su madre, ni su abuela hablaban de él. “Pero yo iba a casa de mi abuela, y aquello era como una imagen congelada en la que podía ver las chaquetas de montaña de Toni, sus crampones, su piolet, sus esquís… todo parecía preparado para que regresase de la montaña de un momento a otro”… solo que jamás ocurrió, explica Oliviero. Una avalancha lo había matado, junto a tres de sus clientes, en una salida sencilla de esquí de montaña al Sassopiatto, en 1970, cuando contaba 56 años de edad. Todos creían, sin embargo, que moriría al volante, porque había aprendido a conducir tarde y le encantaba exprimir el acelerador. Nadie aceptaría jamás que la montaña se lo llevase.