Si una tarde de este junio un viajero hubiera entrado en una de las casas en los Alpes en las que el UAE se preparaba para el Tour, quizás se habría encontrado a media docena de personas vestidas con monos de pintores pedaleando suavemente en bicicletas estáticas en una sala en la que varios calefactores a plena potencia calentaban a 40 grados. Eran los ciclistas del equipo, con Tadej Pogacar al frente, durante una sesión de aclimatación al calor. La escuela de calor es el grito más de moda en la permanente búsqueda del mejor entrenamiento posible para enfrentarse con las mejores armas a la carrera más dura.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *