Saltar al contenido

Olímpicos Juegos Olímpicos

La caída del dios Jakob Ingebrigtsen en los Juegos Olímpicos de París

Fuente: El País Original en elpais.com

Es difícil ser Jakob Ingebrigtsen, tener tanto talento y no ser querido por todos. Ni por su padre, que le explotó y maltrató para convertirle en su gran trofeo de entrenador autodidacta, ni por gran parte de la afición, que no le aclama como aclamó a Mondo Duplantis cuando sale a la pista, cinco minutos antes de su caída. Sale el último, campeón olímpico aún, y, dispuesto al sacrificio absoluto, levanta el índice de la mano derecha bien alto, para que todo el mundo vea quién es el número uno. Y su gesto despierta indiferencia, si no animadversión. La soberbia, o su apariencia, se castiga en un mundo en el que la humildad, aun falsa, es un valor. Y el grito de desafío al tirano, el más seguido. Olvidan su generosidad con el medio fondo, con el 1.500m, la carrera de los nobles británicos y de los purasangre de todo el mundo. Porque gracias a él, derrotado, todos los que le ganan y casi todos los que le siguen logran la mejor marca de sus vidas.

En la misma calle · Olímpicos

Toda la calle Olímpicos