La afición es muy pesada
Fuente: El País Original en elpais.com
Esta semana, la estrella del Barcelona João Cancelo paró su coche al salir del entrenamiento tras ver a unos aficionados, bajó la ventanilla y les dijo, molesto: “Sois unos pesados, todos los días igual”, a la vez que apremiaba a los chavales a hacerse una foto con él. Cancelo tenía razón: los aficionados de los clubes de fútbol son pesadísimos. Esa pesadez (comprar camisetas, pagar abonos o entradas, viajar detrás de sus equipos, animar durante 90 minutos) da de comer a Cancelo y bastante bien, y de esa pesadez no se habla tanto: es una pesadez silenciada por los jugadores. Hay otra pesadez que tiene más fama, que es la de pedir fotos y autógrafos en las puertas de los hoteles, de los estadios o en carreteras perdidas que llevan al campo de entrenamiento: sale más en los periódicos porque los futbolistas pasan de largo ostensiblemente (“¿Tú crees que un equipo de Primera puede bajar del autobús con 100 niños esperándolos y bajan todos estos con sus cascos y no saludan a ningún crío?”, dijo Clemente hace unas semanas) o de vez en cuando se desesperan, como Cancelo.