José Mourinho dijo hace unos días que Andriy Lunin también se merecía jugar. No estaba de broma, apuntaló. No lo estaría, pero lo que todavía no se puede permitir es prescindir de Thibaut Courtois en una cita como la de este miércoles. Casi toda la primera parte se pudo resumir en el guardameta belga: paradón a Rómulo y un mano a mano salvado a Nkunku todavía con 0-0. Al instante, el 1-0 del Madrid en un balón que se le quedó suelto a su colega Maarten Vandevoordt tras una gran parada. “Lo único que no me gustó del partido fue el gol del Leipzig que Courtois no merecía. Con esas dos paradas, no merecía que sus compañeros estropearan su noche”, se quejó Mou que no puso muchas más pegas. “Hasta el descanso estuvimos bien, aunque a un ritmo bajo. Cuando lo subimos, es otra historia”, analizó.

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