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Tenis

Ivanisevic contra Tsitsipas, o hasta dónde un entrenador puede rajar de su pupilo

Fuente: El País Original en elpais.com

Goran Ivanisevic es un tipo de 1,93 con tremendo carácter. Necesario para el mundo en el que se mueve, el tenis de élite. Imprescindible para, después de perder las finales de Wimbledon de 1992, 1994 y 1998, ser invitado por la organización cuando era 125 del mundo debido a las lesiones. Un gesto casi simbólico de respeto y reconocimiento a un tenista de la vieja escuela del saque y volea. Y allí, depositado en el cuadro principal para que disfrutase de la experiencia, tumbó a Andy Roddick, a Carlos Moyá, a Greg Rusedski, a Marat Safin, a Tim Henman en cinco sets y a Pat Rafter también en cinco (9-7 el último). O sea, ganó Wimbledon siendo el 125 del mundo. Como si te invitan a cenar a una casa porque falló uno y, al acabar, despides a todos en la puerta.