Ir al campo y quedarse sin compañero de grada
Fuente: El País Original en elpais.com
En Carrow Road se sientan dos aficionados del Norwich de mediana edad. Uno de ellos parece estar atravesando alguna crisis personal. Se muestra reservado, retraído, melancólico, incluso ausente. Ni siquiera celebra del todo los goles del equipo. Estira los brazos semisentado, amagando con levantarse, pero sin terminar de hacerlo. A su lado se sienta otro hincha más risueño y hablador. Se intuye que no son amigos fuera del campo, pero tienen esa relación de amistad tan particular que se forja en las gradas. Entre jugada y jugada, el hombre aparentemente alegre desliza comentarios sobre la vida que ocurre lejos del estadio: “Espero que la semana haya ido bien”, “solo por esto ha merecido la pena”, apunta. En el último partido le regala a su compañero de grada su bufanda verde y amarilla. Estamos ya al final del vídeo y la pantalla se vuelve de pronto oscura y parpadea un mensaje que dice: “A veces puede ser obvio cuándo alguien está luchando por salir adelante”. A continuación, el hombre más reservado regresa al estadio solo y coloca la bufanda en el asiento vacío de su amigo: “Pero a veces, las señales son más difíciles de detectar”. Y el vídeo termina.