Una casa se puede revalorizar por muchos factores, como una reforma, su ubicación o la evolución del propio mercado inmobiliario. Una prueba de esto es la mansión que Hulk Hogan compró en 2012 por 3,3 millones de dólares y que, apenas seis meses después de la muerte del exluchador en 2025, ya había elevado su valor hasta los 11 millones de dólares.