"Al final, la magnitud del club cuando llegas no sabes lo que es. Ahora, aunque siempre hay cosas nuevas, pero estoy más acostumbrado, me siento más en casa. Mi carrera ha sido muy movida. Ahora estoy bien, a seguir trabajando". Dean Huijsen se sinceró en la zona mixta tras la victoria del Madrid ante el Inter el pasado martes. El central admitió que el curso 25-26, su primer año de blanco, fue complicado tanto en lo colectivo como en lo personal. Un fichaje sonado, con un coste de 60 millones de euros, y una continua montaña rusa a nivel grupal, con dos cambios de entrenador y resultados siempre por debajo de las expectativas. Y, a nivel físico, una serie de problemas musculares que le hicieron perderse una decena de partidos.