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Guardiola y el cappuccino descafeinado

Fuente: El País Original en elpais.com

Ocurrió pasados unos días de la inflamante derrota en el Bernabéu, de aquella remontada imposible que todavía nadie ha podido explicar sin recurrir a los tópicos y al esoterismo. Un grupo de españoles se acercaron a Mánchester para conocer la ciudad, disfrutar en directo de un partido de la Premier y, cosas que ocurren, al final se encontraron con la posibilidad de saludar y departir unos minutos con Pep Guardiola. El milagro, cuentan, lo había obrado Manel Estiarte, quien antes de aparecer su jefe y amigo solo pidió una cosa a los visitantes: “Por favor, no le habléis del partido del martes”. Los otros asintieron: cómo no, faltaría más. Y entonces apareció el técnico catalán con sus galas de local por la bocana de vestuarios, saludó a todos los presentes cariñosamente y, sin mediar pregunta ni comentario de ningún tipo comenzó a explicarles todo lo que, en su opinión, se podría haber hecho mejor en el partido de entresemana.