Grimaldo empezó a encauzar desde el punto de penalti una temporada que había comenzado con dudas por sus prestaciones defensivas. De hecho, tras perder la titularidad en Liverpool, recuperaría la confianza en Anoeta abriendo el camino del triunfo con un lanzamiento en el que derrocharía sangre fría para engañar a Remiro. La misma con la que aguantó para hacer inútil la estirada de Courtois en el derbi. Más allá de un lateral con alma de atacante, el Atlético ya tiene a su especialista para una suerte que históricamente le ha sido esquiva. Por eso el reto de acabar con esa ‘leyenda negra’ de las penas máximas al que se enfrenta no es menor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *