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Federico, la vida entendida como lucha

Fuente: El País Original en elpais.com

La primera sorpresa con Bahamontes es que no se llamó Federico, sino Alejandro. Federico era un tío suyo que abogó porque le pusieran su nombre, pero la familia prefería Alejandro y como tal salió cristianado de pila. Sólo que el tío no se rindió, apostó por llamarle Fede y poco a poco cedió toda la familia y con Fede se quedó. Me alegro de que aquel hombre tozudo sacara a la larga su propósito. No me imagino a Fede llamándose de otra manera. Si bien eso le produciría con los años no pocos problemas en papeleos y registros.