Evenepoel consigue su segundo oro en los Juegos de París al imponerse en la carrera en línea
Fuente: El País Original en elpais.com
Cuando llega a París, todos los años, salvo este olímpico, el Tour es una fiesta rutinaria y cansada, brindis con champaña en flautas de plástico, fotos de rigor, niñerías de gentes del camino cansadas al final. Cuando el belga Remco Evenepoel, sublimado por su papel de ciclista único, asciende por la rue Lepic desde el Moulin Rouge hasta la plaza de Tertre y todos los lugares más turísticos de París, la prueba en línea de ciclismo se convierte en algo único, la épica de lo auténtico invade el terreno de los pintores de pacotilla, de las estampas falsas, y con la tumba de Jim Morrison, no muy lejos, en Père Lachaise, la cumbre de lo auténtico, lo profundo. El esfuerzo íntimo compartido con la afición que tras las barreras amontonadas se emociona, y pide otra cerveza.