Pese a otro comienzo fulgurante con un gol exprés de Lamine Yamal y a otra función de juego apabullante, España terminó viéndose enredada en un final muy crudo después de un tramo de desconexión en el que la República Checa vio cómo el árbitro le anulaba el empate en un lance un tanto incomprensible. Después de tocar el violín como siempre, la Roja necesitó remangarse y caminar sobre las brasas de la dureza desesperada de los checos, para terminar cerrando la victoria con un tercer gol que llegó en una jugada en la que Roberto Fernández sobrevivió a una entrada violenta, Víctor Muñoz chocó con el portero en el área y Mikel Merino acertó con la red.

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