España se somete al juicio de Djokovic
Fuente: El País Original en elpais.com
Es, probablemente, el peor de los escenarios posibles. Con el agua al cuello y en manos del adversario más temible. “Va a ser difícil, es el rival más duro, pero qué le vas a hacer…”, se resigna David Ferrer, consciente de que el equipo español se encuentra entre la espada en la pared, pendiente de que suba o baje el pulgar un tal Novak Djokovic, que al parecer ha ganado 24 grandes y no se le da del todo mal aquello de competir, y más en dura, y más bajo techo. Todo se junta. Todo depende del buen o mal día del serbio, juez este viernes en la eliminatoria que comienza a las 15.00 (Movistar). A España, barrida en el estreno del miércoles contra la República Checa, 3-0, solo le queda batir al número uno y sus camaradas porque de lo contrario, su recorrido en esta Copa Davis habrá terminado.
“NO PODEMOS CULPAR A PIQUÉ”
Durante su intervención previa a su estreno, Djokovic se expresó en algunas fases en un más que correcto español. Políglota consumado, habla serbio, croata, inglés, italiano, francés y alemán, además de tener nociones de chino y de hablar cada vez con mayor fluidez el idioma local. Sin ir más lejos, su hermano Marko, instalado en Marbella desde hace años, lo domina.
“Me tomo como un cumplido que digáis que hablo español. Sigo trabajando en ello. Entiendo más que hablo. Espero que mañana el pabellón este lleno y haya una atmósfera de Davis, que es lo que hace esta competición especial”, afirmó el jefe actual del circuito, que acumula 390 semanas en lo más alto.
A vueltas estos días con el formado de la competición, todavía cuestionado, respondió: “No me voy a unir a la corriente de críticas contra la Davis. Creo que la ITF tiene la decisión final y permitió el cambio de formato en 2019; Piqué [impulsor del nuevo modelo y criticado estos días por algunos tenistas] se unió junto con su grupo de inversión. No puedes culparle a él por este cambio. Si hay alguien a quien culpar es la ITF, porque ellos tomaron la decisión”.
Y zanjó: “Pienso que este formato no es idóneo. El anterior había que cambiarlo, pero tenemos que encontrar un punto intermedio entre el anterior y el actual. Serbia lleva cuatro o cinco años sin jugar en casa, y es una oportunidad perdida para nosotros de jugar enfrente de nuestra gente. Hay mucha incertidumbre, y solo espero que esta competición permanezca”.