No había empezado el partido y Vinicius había sacado ya la pitillera para sacarle brillo. Ocurrió en la banda en la que todavía la Tierra es redonda, pero por poco. “Más allá del Bernabéu”, le dijo José Antonio Loriga a su hijo Ray cuando Ray era niño, “la Tierra es plana”. Así que en el último lugar en el que se aprecia el planeta esférico, territorio amenazado por un mundo de guerras y conspiraciones, Vinicius se despegó de la banda buscando oxígeno y razón, un ángulo al menos. Y el 7, que había imitado ya alguna vez la celebración a la leyenda madridista Cristiano Ronaldo, este sábado directamente le imitó el gol. A su antigua usanza, sin casi armar la pierna, empachando la bota de balón con el empeine para dirigirla enloquecida no a una esquina sino a la esquina, el único rincón de la discoteca en el que el portero no esperaba a nadie.

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