Erick Mendonça, de no poder caminar a jugar fútbol sala en el Barcelona
Fuente: El País Original en elpais.com
“Um leão não verga” (un león nunca se cae, en portugués) pidió que escribieran en sus botas tras fichar por el Barcelona fútbol sala. Un lema que representa su manera de vivir, dentro y fuera del campo. Erick Mendonça (México, 28) lo ha ganado todo en Portugal. Pero tras esa sonrisa perenne y alma resiliente se esconde un jugador de fútbol de barrio y de árbol genealógico puramente deportivo que tuvo que empezar a caminar de cero desde los siete años hasta los catorce por culpa de la enfermedad Legg-Calvé-Perthes. Se emociona al hablar de su madre, su familia y su barrio. Y también de su pasado. Hizo historia con Portugal al proclamarse campeón del mundo y de Europa, y ahora vive “una montaña rusa” al cambiar de club y país con un niño recién nacido entre sus brazos. Pero antes de eso, tuvo que aprender a levantarse. Aunque nunca cayó.