Ganar LaVuelta cambia muchas cosas para Enric Mas. No tanto su forma de hablar, siempre prudente, como el lugar que ocupa desde ahora dentro del pelotón. A los 31 años, después de acumular podios y convivir durante temporadas con la exigencia de ganar una grande, el balear ha derribado definitivamente esa barrera. Ya no es el aspirante eterno.