Endrick está acostumbrado a pelear contra todo. Contra las expectativas, contra la impaciencia, contra la falta de minutos y contra una realidad que amenaza con repetirse cada vez que parece estar a punto de despegar. Algo que ya le sucedió la temporada pasada, cuando tuvo que salir cedido al Lyon para recuperar el protagonismo que no encontraba en el Madrid. 

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