El Celta no tenía un viaje fácil para su primer partido europeo de la temporada, y sudó la gota gorda para intentar sacar algo positivo del coqueto y medio lleno estadio del Omonia Nicosia, que aún anda mezclando una plantilla muy nueva esta temporada. Con todo, otro partido más, el primero europeo, en el que no llega la primera victoria, al igual que en la Liga... y donde venía un empate reguleras, la cosa terminó en derrota por un zapatazo inesperado de un defensa en el minuto 88'. Es lo que hay con el Celta esta temporada.