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En el fútbol, donde las mujeres son referentes para el colectivo LGTBI, salir del armario es problema de ellos

Fuente: El País Original en elpais.com

“¡Marimacho!”. Así, sin más. A lo bruto. Sin explicación. Sin venir a cuento. Bueno, el cuento era ver a una niña corriendo, saltando o jugando a fútbol. “¡Marimacho!” es un insulto que escuchó, de pequeña, Sandra Paños (Alicante, 30 años), portera del FC Barcelona, campeón este año de la Liga y de la Champions femeninas. “Cuando ni siquiera nos parábamos a pensar en la condición sexual de cada uno, solo por jugar al fútbol ya te decían marimacho; y se asociaba el querer jugar al fútbol con una condición negativa”, reflexiona hoy la futbolista. Es una mujer feliz. Exitosa. Jugadora de fútbol profesional. Y su pareja es otra mujer. Más allá de las burlas en el patio del colegio, nunca se ha sentido discriminada por su condición sexual. Pero sí le ha pasado cuando paseaba por la calle, como una pareja de enamoradas cualquiera. “Pasar por al lado de alguien y escuchar que dicen ¡lesbianas! Y tú no estás molestando a nadie”, cuenta, ajena a ese desprecio irracional.