Hay récords de precocidad debido a las altas capacidades de un niño, pero nunca se había logrado lo que Michael Kearney hizo en 1994. Aquel año, este joven hizo lo que nadie antes: con sólo 10 años ya se había licenciado en Antropología en la Universidad del Sur de Alabama (Estados Unidos), entrando así en el libro de los Guinness World Records.

