Nadie dijo que enfrentarse a un debutante fuera a ser fácil. Y si no, que se lo pregunten al Bayern. El Viking, un equipo peculiar, con un tándem de entrenadores en el banquillo y un césped artificial (algo que los alemanes no pisaban desde 2006), puso contra las cuerdas al conjunto bávaro, que tuvo que remontar un 2-0 inicial para evitar un tropiezo. Kane, con un doblete, volvió a ser decisivo en una nueva noche europea de los alemanes, mientras que Haugen apareció en el minuto 90 para firmar el empate y dejar helados a los de Kompany.

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