El verano del fin de la obra
Fuente: Marca Original en marca.com
Levitando en<strong> pleno corazón de Madrid</strong>, entre el ruidoso tráfico de la <strong>Castellana</strong> y el calor característico de la capital, entrado ya julio, se encuentra el <strong>epicentro y núcleo de todo el madridismo, el Santiago Bernabéu</strong>. Un estadio que, en la actualidad, <strong>se asemeja más al Coliseo de Roma</strong>, ya que en su interior se pueden intuir restos arquitectónicos que fueron testigos de épicas gestas y batallas. <strong>Un recinto del que apenas queda nada de lo que fue en su día</strong>, pero que sigue dando <strong>vida a todas esas leyendas </strong>que ocurrieron en él. El templo merengue se ha ido derruyendo poco a poco para dar paso a uno de los mejores y más grandes estadios del mundo. <strong>Un edificio que sobrepasa lo ordinario y que pretende convertirse en un centro de culto del equipo blanco. </strong>