Se puede sospechar cierta alma de topógrafo en Xabi Alonso; con la cuadrícula que ha hecho pintar en los campos de entrenamiento de Valdebebas, su inquietud por las distancias a las que se sitúan los futbolistas y el dron con el que las vigila. Por ahí empezó a operar en el Real Madrid en julio para preparar el Mundial de Clubes: “Si tenemos mejores distancias, tanto sin balón como con balón, vamos a estar mejor posicionados y todo va a funcionar mucho mejor”, subrayaba EE UU. Y en efecto, la primera gran transformación del Madrid es geográfica: defiende casi 10 metros más adelante. Produjo su ejemplo más refinado en el comienzo de partido contra el Olympique de Marsella.

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