El orgullo de Paredes, el dolor de Aitana y por qué no hay que pedir perdón por perder la Eurocopa
Fuente: El País Original en elpais.com
Irene Paredes, besando la medalla de plata. Me representa. Es todo dignidad. Autocrítica, amor propio y orgullo. Como cuando asume que el gol encajado durante los 90 minutos pudo haberse evitado. Como cuando se emociona y es incapaz de controlar las lágrimas, preguntada por el valor que también tiene el metal que lleva colgado al cuello, aunque no sea de oro.