Es una evidencia que el mejor Juan Lebrón está de vuelta. El gaditano ha atravesado meses de un nivel altísimo, pero es ahora cuando parece haber alcanzado su máximo esplendor en la pista de la mano de un Leo Augsburger que no para de crecer. En Cancún se quedaron a las puertas de su primer título como pareja, pero en Miami tendrán la posibilidad de cobrarse su venganza particular ante unos Coello y Tapia que se están mostrando algo más dubitativos de lo habitual.

