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El Madrid no piensa

Fuente: El País Original en elpais.com

Un día al actor John Krasinski le asaltó una fan en un bar y estaba hablando con ella cuando una amiga de la chica, que no conocía al actor, le metió a Krasinski los dedos en la boca. Se quedaron los tres paralizados, y la chica, aturdida, echó a correr. Lo contó Krasinski en una entrevista en la que relató otro caso: una mujer, conduciendo un coche a muy poca velocidad, vio a George Clooney y se bajó del auto en marcha persiguiéndolo: “¡George, George!”. Varias personas echaron a correr detrás del coche, y una consiguió meterse dentro y frenarlo; cuando se giró, vio que detrás había un bebé. “Fíjate si será famoso ese tipo”, resumió Krasinski, que ponía los dos ejemplos como un fenómeno de desconexión cerebral que comparó a un ordenador quemado, ese momento del ser humano en el que la máquina se gripa por completo unos segundos.