Hace apenas tres semanas, periodo de tiempo teóricamente escaso pero gigantesco en esto del fútbol, en buena parte del madridismo se había instalado cierta angustia ante el inminente Clásico que octubre trae ya de forma clásica cada año. La visualización de ese duelo hacía tragar saliva a más de uno. Pero los de Mourinho han conseguido voltear las sensaciones y hoy, a un día vista de este choque planetario, la percepción es ciertamente diferente. Las últimas victorias del Real Madrid, enardecidas con muchos goles, algunos golazos y una remontada imposible, unidas a la reciente derrota del Barcelona en Champions, han provocado que la corriente de pesimismo mude en confianza entre la parroquia blanca.

