En la puerta de acceso a las tribunas del estadio de Velbert, la mitomanía también forma parte de la epopeya de Georgia. Sobre una mesa, los aficionados han depositado cromos de sus héroes, una bota de color rosado, una camiseta del encarador Kavaratshkelia, un libro sobre la historia del Nápoles y una carta también dirigida a la estrella georgiana. Al lado, un rotulador de tinta imborrable les recuerda a los jugadores que deben firmar los fetiches de sus compatriotas.

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