Durante casi un año, cada partido que el Atlético de Madrid jugaba en el Metropolitano, Reinildo Mandava (Mozambique, 30 años) cumplía con un ritual. Apoyado en las muletas, antes de cada partido y al término de los mismos se presentaba en el vestuario. Allí en la caseta, lo mismo comentaba cómo iba la recuperación de la rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha, que felicitaba al autor de un gol o le daba ánimos a un compañero que había tenido un mal día. Todo siempre con una sonrisa, sin lamentarse de que la lesión que se produjo en un derbi copero en el Bernabéu le hubiera sacado del día a día del equipo cuando era indiscutible para Simeone.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *