El F50 español se queda a un suspiro de la final en el GP de SailGP de Cádiz pero sigue vivo
Fuente: El País Original en elpais.com
En Cádiz azul de octubre, al mediodía miles de personas toman la principal avenida para manifestarse, pacíficos e indignados, en solidaridad con el pueblo palestino, niños, ancianos, jóvenes, el pueblo, y agitan sus banderas y denuncian el genocidio emprendido por el ejército de Benjamín Netanyahu y piden sanciones internacionales a Israel, rompamos las relaciones. En la puerta de la estación marítima, tres furgones antidisturbios de la policía nacional vigilan las verjas tras las que se han armado los hangares para los 12 F50 de las carreras de SailGP anunciadas para la tarde. Los policías se aburren. En las aceras toman el sol mientras ven pasar a la gente. Los organizadores están nerviosos. Recuerdan el 2 de mayo que se logró organizar en Madrid el último día de la Vuelta y rezan. No se sabe por qué piensan que los miles de manifestantes no son pacíficos y pacifistas sino hordas dispuestas a saltar las vallas y quemar los barcos, como si fuera el Palacio de Invierno. A veces saben por dónde sopla el aire en el mar, pero los vientos que soplan en la tierra les son ajenos.