El éxito de la cantera, el trabajo de muchos días anónimos
Fuente: El País Original en elpais.com
Veamos, el argumento troncal de todo esto es que los equipos en crisis económica suelen mirar mucho más hacia dentro con la idea de encontrar el talento que antes compraban fuera. Y asumir que si no es talento acabado habrá que trabajar con él para desarrollarlo, hacerlo crecer y aceptar que es, todavía, un talento en desarrollo —como si esta condición dejara algún día de cumplirse—, por tanto, imperfecto y sujeto a una variabilidad que pueda encajar mal con un calendario lleno de citas decisivas y momentos claves. Ya saben, esa insidiosa pregunta que surge en todas las mesas de planificación, al menos de los que trabajan con este tipo de recurso, en la que alguien construye el argumento de: ‘¿Me estás diciendo que el día de la final de la Champions (o del derbi o de la final de Copa o del partido decisivo para la permanencia o el ascenso, me valen todas las versiones) podríamos jugar con, por ejemplo, un lateral de 20, un centrocampista de 18 y un extremo de 17?’. Las preguntas que suelen seguir a esta y que solo puede responderse desde la asertividad si todos los planetas se cruzan contra nosotros suele parecerse a: ‘¿Y eso es lo mejor que tienes para proponer? ¿No hay plan B? ¿Ya habéis revisado bien el mercado?’.