El equipo español de vela de SailGP se agiganta en la bahía de Cádiz
Fuente: El País Original en elpais.com
Las fuerzas que desatan el juego de las diferencias de presión y el principio de conservación de energía hacen que las lentejas en una olla se cuezan en nada, que los aviones se cuelguen del aire y que el agua del mar agitada levante sobre sus patitas, o foils, a nueve catamaranes de 2.400 kilos peso y un ala de 24 metros, alta como una torre de ocho pisos, clavada vertical que se lanzan a toda velocidad, a 100 por hora casi, en una carrera sin freno y viradas y reviradas, a barlovento, a sotavento, y convierten la física en poesía, y es en la bahía de Cádiz, y su mar de seda, y su luz, hasta tan hermosa como la de Camarón, su palo, su vela, y el barquillo que cruza despacito hacia el Puerto.