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El deporte se complica para las mujeres trans

Fuente: El País Original en elpais.com

La halterófila neozelandesa Laurel Hubbard se convirtió el año pasado, en Tokio, en la primera atleta trans que compitió en unos Juegos Olímpicos. No ganó. Ni siquiera llegó a la final en su categoría (+87 kilos). A pesar de ello, su participación generó “controversia”, como describió ella misma. Hubbard agradeció al Comité Olímpico Internacional (COI) haber podido participar en la competición: “Reafirma el compromiso con los principios del olimpismo: el deporte es para todas las personas, inclusivo y accesible”, dijo entonces. No ha pasado ni un año de esas palabras y la Federación Internacional de Natación (FINA) acaba de aprobar un cambio en su normativa que veta a las nadadoras trans de las categorías femeninas si no han realizado su transición antes de los 12 años. La razón: considera que tienen ventaja competitiva respecto a las mujeres cis (cuyo género coincide con el sexo asignado al nacer). Su homóloga de rugby (World Rugby) ha anunciado una medida similar, mientras que la FIFA (fútbol) y World Athletics (atletismo) han iniciado sendos procesos de revisión de sus políticas respecto a las personas trans.